Residencias interiores
La fortaleza tenía capacidad para albergar aproximadamente a 300 hombres y funcionaba como un complejo militar autosuficiente.
Entre las estructuras coloniales restauradas se encuentran la sala de banderas, el puesto de guardia, la capilla, los barracones, el polvorín y las mazmorras, cada una con una función específica dentro de la organización de la guarnición.
Estos espacios permiten ahora a los visitantes comprender la vida cotidiana del personal militar destinado en la fortaleza, desde la defensa y la disciplina hasta las prácticas religiosas y el apoyo logístico.
En conjunto, ofrecen una visión integral de cómo funcionaba la fortaleza, tanto como estructura defensiva como lugar de ocupación permanente.